PRÓLOGO





Todos los educadores conocemos la importancia del teatro y lo valoramos como uno de los instrumentos didácticos más importantes. Somos conscientes que con él se ponen en práctica todas las formas de expresión en el lenguaje oral. Un lenguaje oral; vivo, cercano y real que obliga a practicarlo en todo su conjunto; vocalización, entonación, gesticulación. Soltura en el diálogo, desinhibición, Por otra parte con el se transmiten emociones por lo que es un medio idóneo para la Educación en Inteligencia Emocional así como la Educación en valores de la que tan necesitados están nuestros jóvenes. Y, por último, al tratarse de una actividad colectiva; mediante él podemos enseñar a los niños a relacionarse entre ellos de una forma correcta y adecuada. Digo todo esto aun sabiendo que pueda resultar reiterativo porque pienso que al teatro escolar no se le ha dado la importancia que se merece.





El autor

Por mi parte ya solamente dar las gracias a mi amigo Fernando Santamaría González, economista y crítico metódico y exigente por corregirme y aguantarme , a mi compañero de trabajo el profesor de Pedagogía Terapéutica; Juan Martínez Pinteño más o menos por lo mismo y por iniciarme en la Educación Emocional y en Valores, también a Alejandro Corral el máximo responsable y creador de este blog, y a mi amigo del alma José Molina por... tantas cosas. Deciros también que si cuando llegue a vuestras manos, este libro os sirve para que al menos interpretéis un par de sus obras me daré por satisfecho y diré aquello de “misión cumplida”. Es todo.





P.D.:


Han pasado varios meses desde que creara mi blog y escribiera este prólogo. Ante el éxito de visitas, más de 400.000 y las numerosas cartas de agradecimiento que he recibido, de toda España y muchos países de América, quiero, yo también, dar las gracias a todos los que habéis entrado en mi blog y a los que me habéis escrito. Me siento muy feliz y satisfecho al saber que este trabajo ha servido para algo. Seguiré metiendo más obras y trataré de hacerlo mejor. Me hace mucha ilusión recibir vuestras cartas y saber desde dónde me escribís. Continuad haciéndolo.





  • Es primordial que busquéis una obra adecuada a ellos y que les guste. Para ello debéis leerles con detenimiento dos o tres y que ellos decidan ensayar la que deseen.


  • A continuación procedéis a pedir voluntarios para representar a los distintos personajes. Si salen dos o tres para un mismo personaje y os veis en el dilema de tener que decidir; o bien lo hacéis vosotros, siguiendo vuestros criterios del mas adecuado, o bien hacéis que lo decidan ellos por votación. Es más democrático y mejor para vosotros, así os liberan de esa responsabilidad.


  • Nunca obliguéis a ningún niño a participar en una obra ni a coger un personaje concreto. A los más tímidos, a los que no se atreven, les dais papeles aleatorios, que se encarguen de ayudar en algo secundario, para que también ellos se sientan útiles e importantes, vayan acostumbrándose y pierdan el miedo.


  • Para que memoricen los más pequeños, que no saben leer, basta con que se lo leáis vosotros y hagáis que lo repitan.


  • No os importe cambiar el texto, suprimiendo o añadiendo frases cuantas veces lo consideréis necesario.


  • Procurad que los niños disfruten interpretando. Decidles que se queden con el sentido general y si no se acuerdan de las palabras exactas que improvisen. Los niños son muy creativos, os confieso que ellos me han dado muchas ideas que luego yo he desarrollado en alguna de estas obras.


  • No os agobiéis con el pensamiento de que no se lo saben el día de la representación. El público, sus padres y madres, es muy comprensivo y al final los niños hacen gracia incluso cuando se equivocan.

Antes de que escojáis una obra cualquiera y os pongáis a ensayar con vuestros niños, vais a permitidme que os recuerde unas cuantas recomendaciones que considero muy importantes:

El título “Taller de Teatro Escolar” alude, también, a que además de una recopilación de obras cortas el libro pretende ser una ayuda a la hora de escenificar, con todo lo que conlleva de decoración, elaboración de murales y letreros alusivos, ideas sobre preparación del escenario y caracterización de personajes. Para ello incorporo al inicio de cada obra un boceto de decoración del escenario y en alguna otra, dibujos, dando ideas para disfrazar a los personajes.

Todas, o casi todas las obras, tienen un claro enfoque pedagógico. Pretendo con ellas, ante todo, ¡EDUCAR! Por eso, al comienzo de cada obra, destaco los objetivos que deseo conseguir en cada una de ellas que van desde "La educación en Valores", "Educación para la Paz", "Educación para la Salud", "Educación Emocional" "Educación Vial" y "Educación para la Vida y de respeto al Medio Ambiente". Así mismo señalo un vocabulario que considero oportuno trabajar e introducir en los niños.

Al “sacar a la luz” a través de Internet esta primera entrega de “Taller de Teatro Escolar”, veinticinco primeras obras de un total de cien, he pretendido, primeramente, mantener el lema de “enseñar divirtiendo” y, en segundo lugar, animar a todos los maestros y maestras a que practiquen el teatro con sus alumnos facilitándoles de alguna manera esta labor. He procurado escribir en un lenguaje adaptado siempre a la edad de los niños y he tocado temas de tipo costumbrista, moralista, de celebración de festividades y adaptaciones de cuentos o simplemente enseñanza de materias.




JULIÁN HERRERO SANTIAGO.