UNA RATITA MUY PRESUMIDA

Este dibujo representa el que en su día hice para ambientar el escenario en esta obra. Un gran mural con una bonita casa cueva, que yo esbocé y los niños colorearon. un par de macetas, estas de verdad, colocadas a ambos lados y una silla para que se siente la ratita. Ah, y otra para el narrador, para que no se canse de estar de pie.

Mis alumnos del primer ciclo, en el colegio de Peñuelas, representaron esta obrita en noviembre del 2.005. Resultó bastante bien con la pega de siempre, falló el sonido.

COMPETENCIA. AUTONOMÍA E INICIATIVA PERSONAL.
A lo largo de toda la obra se intenta educar en la limpieza, el aseo y la higiene personal. Se valora la pulcritud de la ratita y se rechaza la suciedad de algunos de sus pretendientes. También se alude a una correcta alimentación intentando educar en buenos hábitos alimenticios;

EDUCACIÓN EMOCIONAL Según Paul Ekman todos los seres humanos, independientemente de la sociedad y cultura en la que vivan sentimos las mismas emociones básicas: ira, miedo, sorpresa, alegría, tristeza y asco. Podemos, durante los ensayos, educar en emociones comenzando por reconocer las seis emociones primarias.
Sorpresa y alegría cuando la ratita encuentra la moneda. Tristeza del burrito, cuando se va rechazado por la ratita. Asco, ira y enfado de la ratita con el cerdito que es tan sucio... Miedo de la ratita ante el gato que se la quiere comer. Educamos en valores. Ensayando y trabajando con esta obra trasmitimos los valores de; Diligencia y amistad. Se rechazan los vicios de dejadez, abandono.

VOCABULARIO: Apenado, juiciosa, limpia, ordenada, primorosa, prudente, susto, triste.

DURACIÓN APROXIMADA. 15 minutos.

DIFICULTAD:Ninguna. Puede ser representada por niños de cuatro a siete años.

PREPARACIÓN DEL ESCENARIO: Muy sencillo. La escena transcurre delante de la puerta de la ratita, por lo tanto se puede pintar un gran mural en el que aparezca la fachada de una casa. Se puede hacer a estilo de casa cueva de Granada.
En el mismo mural podemos dibujar otras casas diferentes de los distintos personajes, que, como son animales, pues eso, aprovechamos para que aparezcan en el mural muchas “casas” de animales y así desarrollamos la unidad didáctica “Dónde viven algunos animales” y “La voz de los animales”.

PERSONAJES:

PRESENTADOR.- Maestro o niño mayor que presenta la obra y explica las intenciones y los objetivos educativos que se quieren conseguir con esta obra.
NARRADORA.- Niña desenvuelta en la expresión.
RATITA.- Niña disfrazada de ratita y vestida muy coqueta. Con un lacito para el pelo y otras sutilezas que su maestra o su madre quiera ponerle.
SOL. - Niño o niña disfrazados de sol, que tampoco es tan difícil.
ÁRBOL. - Niño o niña disfrazados de árbol, a ser posible y buscando que sea más pedagógico, elegimos un árbol concreto, por ejemplo un álamo, un pino, una encina, un alcornoque o una higuera.
PATITO.- Niño disfrazado de pato. Lo mejor posible, ¿Qué queréis que os diga?
VECINA.- Niña también disfrazada de ratita. Ésta un poquito menos coquetona que la ratita primorosa.
PERRITO.- Niño disfrazado de perrito. Os dejo que desarrolléis la imaginación.
BURRITO.- Niño disfrazado de burrito. Una careta de cartulina con grandes orejas para la cabeza y unos dientes enormes amarillos y sucios que destaquen en la boca, una manta por encima del cuerpo y está listo el burro. Si lo hacen dos niños queda mejor.
GALLO.- Niño disfrazado de gallo. Eso es. Os confieso una cosa, este disfraz se lo dejé a mis compañeras de infantil, y muy bien.
GATO.- Niño disfrazado de gato. Le hicimos una careta en la que se destacaban unos largos bigotes. Le pusimos al niño un mono, una cola larga y a volar, perdón “a maullar”.
RATONCITO.- Niño disfrazado de ratoncito. Este disfraz ha de ser parecido al de la ratita.
(Se pueden incorporar cuantos personajes se deseen al igual que suprimir los que no se vean oportunos)

MÉTODO: Lo dicho, para estos niños de infantil. Se les va leyendo el guión y se les dice que lo repitan. Así una y otra vez hasta que... Al final se lo aprenden todos; las madres, los hermanos mayores y hasta los abuelos, pero... ¡y lo bien que se lo pasan!





"UNA RATITA MUY PRESUMIDA"


Se levanta el telón

PRESENTADOR.- (Leyendo) Los niños y niñas de Infantil (o del curso que sea) hemos preparado la obra de teatro titulada “Una ratita muy presumida”. Queremos que con esta representación aprendáis dos cosas: la primera que no es bueno comer golosinas porque se pican los dientes; la segunda que debemos ser muy limpios y lavarnos todos los días. Esperamos que os guste y os pedimos que guardéis silencio.

(Se inicia la representación con le o la narrador-a colocado en un extremo del escenario, subido sobre una silla, queda como más relevante, y la ratita se coloca en el centro barriendo el suelo.)


NARRADOR.- En una casita de campo, al lado de unas rocas, vivía una ratita primorosa.
RATITA.- Yo soy una ratita, me llaman la Ratita Presumida, pero creo que es mentira, (Hace gestos de presumida) yo si presumo de algo es de ser muy limpia y “relimpia”.
NARRADOR.- Jugando o trabajando era de verdad tan limpia y ordenada que después de ducharse todas las mañanas, quitaba el polvo, fregaba su casa y al final a la puerta salía y con una escoba la barría.
RATITA. - ¡Buenos días sol! ¡Árbol, buenos días!
SOL. - ¡Buenos días ratita! ¿Qué tal has dormido?
RATITA. - No muy bien porque me ha molestado una lenteja que tenía en el colchón, pero no importa, estoy dispuesta a olvidarme de la lenteja y barrer la puerta.
ÁLAMO. - Pues barre bien y no tengas tristeza, porque hoy te vas a llevar una grata sorpresa.
SOL. - ¿Qué sorpresa dices que se va a llevar la ratita?
ÁLAMO. - Pues que al lado de aquella piedra veo brillar una moneda, si la ratita barre por allí la encontrará y se pondrá feliz.
RATITA.- Lisa y llanamente yo le digo a la gente que la limpieza debe ser permanente. Voy a barrer la puerta de mi casa porque se llena de pajas. (Se pone a barrer)
ÁLAMO. - Ratita barre por este lado
NARRADOR.- Andando y cantando, barriendo y limpiando la ratita no se dio cuenta de barrer donde le decía el árbol, terminó y se fue a otro lado.
ÁLAMO. - ¡Ratita, ratita!
RATITA. - ¿Qué quieres alamito?
ÁLAMO. - Que barras por este lado.
RATITA. - Pero si no está sucio ya he terminado.
ÁLAMO. - Tiene mucho polvo y cuando viene el viento se me mete en los ojos, quiero decir en las hojas.
(La ratita se dispone a barrer otra vez de mala gana)
RATITA. - Bueno arbolito, voy a barrer otro poquito. ¿Barro aquí?
ÁLAMO. - Más a la derecha. (La ratita barre por otro lado) No a tu izquierda. (La ratita hace como que no ve la moneda)
RATITA. - Por aquí, ¿barro por aquí?
(Al final el álamo se harta y se dirige a donde está la moneda)
ÁLAMO. - Barre aquí ratita, barre aquí, que no te enteras.
NARRADOR. - Al poco rato, barriendo y cantando, la ratita se encontró en el suelo algo que estaba brillando.
RATITA.- ¿He visto algo? (Mira al suelo) ¿Qué es eso que veo? (Lo coge y pone cara de sorpresa) Si no lo veo, no lo creo. ¡Es una moneda de oro! ¡Es todo un tesoro!
ÁLMO. - Por fin, menos mal.
NARRADOR.- Recogió la moneda y se llenó de alegría pero como era muy juiciosa no fue corriendo a comprarse chucherías o cualquier otra cosa. Lo que hizo fue llamar a su vecina Rosa.
RATITA.- ¡Rosita, Rosita! ¡Corre, ven, deprisa!
(Entra en el escenario Rosita, otra ratita)
ROSITA. - ¿Qué pasa vecinita por qué das esas voces?
RATITA. - Encontré una monedita perdida y quiero compartir contigo mi alegría.
ROSITA. - Gracias. ¡Qué alegría! ¿Me vas a invitar a chucherías?
RATITA. - No Rosita, comer chucherías no es prudente porque se nos picarían los dientes. Nos compraremos otra cosa no me seas golosa.
ROSITA. - Bueno, tienes razón. ¿Quieres regalarme un camisón?
NARRADOR.- Y como la ratita no era golosa y sí muy prudente, se decidió por un camisón para Rosita y para ella un lacito rosa.
RATITA.- Ya sé, te compraré el camisón y a mí me compraré un lacito y me lo pondré en el pelito.
NARRADOR.- Y así lo hizo, fue a la tienda, se compró un lacito rosa y se quedó preciosa.
(Mientras tanto la ratita ha salido del escenario y vuelve con el lazo puesto).
RATITA.- Con el dinero que encontré, este lazo rosa me compré, y ahora me sentaré a la puerta de mi casa para ver a la gente que pasa. (Se sienta)
NARRADOR.- Y así lo hizo, en una sillita se sentó y a que la gente pasara esperó. El primero que vino fue un burro muy burro que tenía cara de burro.
(Aparece en el escenario el burro, que se da una vuelta y luego se coloca al lado de la ratita y la mira insistentemente)
BURRO.- Ia. Ia. Aa.
RATITA. - ¿Quién es el autor... (Se queda unos segundos callada) de estos rebuznos?
ÁLAMO. - Es él, es él. (Señalando al burro)
SOL. - Juguemos al parchís que estamos aburridos.
BURRO. - Líbreme Dios de jugar, que tengo que ir a trabajar.
RATITA.- ¡Anda burrito, espera un poquito! ¿A dónde vas?
BURRO.- Ia. Ia. Aa. Trabajar, trabajar.
RATITA.- ¿Vas al campo a trabajar?
BURRO.- (Hace gestos afirmativos con la cabeza) Ia. Ia. Aa.
NARRADOR.- El burrito le dijo que estaba muy bella y que quería casarse con ella.
BURRO.- (Se arrodilla y le hace gestos de que se quiere casar con ella). Ia. Ia. Aa. Estás tan bella que pareces una estrella. ¿Conmigo te quieres casar?
RATITA.- ¿Qué dices de casar? Antes respóndeme ¿Te lavas los dientes alguna vez?
BURRO.- Pues no. ¿Para qué?
RATITA.- Para que no te duelan, no se te piquen, ni se te pongan amarillos. Vamos a ver ¿Utilizas mucho el cepillo?
BURRO.- (Dice con la cabeza que no y repite los gestos de que está enamorado de ella) No pero yo te quiero mucho como la trucha al trucho.
RATITA.- Pues sintiéndolo mucho yo te digo que si no te lavas los dientes no me caso contigo.
BURRO.- Ia. Ia. Iaaaaa. (Hace un gesto de resignación) Cásate conmigo, por favor.
RATITA.- Bueno burrito, ya te he dicho que no así es que lo mejor es que te vayas con Dios y me dejes tomar el sol.
NARRADOR.- Y el burrito se sintió triste y apenado y se fue de su lado.
BURRO.- (Se va el burro meneando la cabeza y diciendo) Ia. Ia. Aa.
RATITA. - (Dirigiéndose al público) El burro no era un mal pretendiente pero ¿Qué voy a hacer yo con un burro cabezón que no se lava los dientes?
NARRADOR.- Al poco rato pasó por allí el señor pato que traía los pies llenos de barro.
(Aparece en el escenario el pato, que se da una vuelta se fija en la ratita y se queda mirándola)
PATO.- ¡Cua, cua, cua!. ¡Hola catita, (ratita) que cuapa (guapa) estás!
RATITA.- ¡Hola patito! ¿A dónde vas?
PATO.- Coy cor queste caquino que queva casta el quío. (Voy por este camino que lleva hasta el río)
RATITA.- Pues yo aquí de oírte me río.
PATO.- ¿Quieres cacarte (casarte) conmigo y venirte al quío (río)?
RATITA.- Antes de decirte que sí una cosa me tienes que decir.
PATO. - Dime, dime.
RATITA. - Con sinceridad, respóndeme. ¡Alguna vez te lavas los pies? (Señalando sus pies sucios)
PATO. - Lavarme los pies. ¿Para qué?
RATITA. - Pues para estar limpio y aseado.
PATO. - Pues vaya rollo, no me lavo porque es un embrollo.
RATITA. - Pues entonces te digo que no me caso contigo.
PATO. - (Mirando al público) Otra que me dijo que no, me lo tomaré con resignación. (Sale del escenario el pato)
NARRADOR.- La ratita le dijo que no y el pato que era patoso fue al río y se metió en remojo. Al poco rato y con mucho sueño llegó el señor cerdo.
(Aparece en el escenario el cerdo)
CERDO.- ¡Hola ratita, qué guapa eres!
RATITA.- ¡Gracias cerdito! (Lo huele) ¡Qué mal hueles! (Pone cara de asco y repugnancia)
CERDO.- Es que me pongo colonia de corral.
RATITA.- Pues cambia de marca que esa huele fatal.
CERDO.- Como yo estoy soltero. ¿Quieres que nos casemos?
NARRADOR.- Como el cerdito olía tan mal, a la limpia ratita la idea de casarse le sentó fatal.
RATITA.- (Con gesto displicente) Mira. Primero te lavas, te duchas y te perfumas entero y luego hablaremos.
CERDO.- Lavarme, no quiero porque si me lavo dejo de ser cerdo.
RATITA.- (Habla muy enfadada con las manos en las caderas) Pues si no te quieres lavar yo tampoco me quiero casar. (Pone cara de enfado)
NARRADOR.- Y como la ratita le dijo que no, el cerdito se marchó en el acto y se metió en un charco. Al poco rato llegó el señor gallo armando escándalo.
(Sale el cerdito y aparece el gallo dando saltos, cantando a la vez)
GALLO.- ¡Quiquiriquí, ya estoy aquí! ¡Quiquiriquí! ¡Ya estoy aquí!
RATITA.- (Se tapa los oídos). ¡Oh, no!. Siempre el mismo sermón.
GALLO.- ¿Es que no te gusta mi canción? (Pone cara de sorpresa)
RATITA.. Pues claro que no. Eres un escandaloso y yo necesito reposo. Me voy a la cama. (Se levanta de la silla y hace como que se va).
GALLO.- Espera ratita, ten calma. Si te casas conmigo esta semana, yo te canto esta canción todas las mañanas.
RATITA.- Pues lo voy a pensar y una cosa yo te quiero preguntar. (Se pone pensativa)
GALLO.- ¿Qué?
RATITA. - ¿Gallito sabes quién ha escrito este teatrito?
GALLO. - Si lo se, lo tengo en la punta de la lengua,...ha sido.
RATITA. - ¿Quién?
GALLO. - Juraría que lo escribió Lope de Vega.
RATITA. - No, has perdido.
GALLO. - Líbrame el cielo y me vas a castigar.
RATITA. - Te doy otra oportunidad.
GALLO. - Antes quise decir Cervantes.
RATITA.- ¿Sabes qué te digo?
GALLO. - Me dirás que si claro.
RATITA. - Que no me caso contigo.
NARRADOR.- Ante esta respuesta el señor gallo se dio cuenta de que había cometido un fallo.
GALLO. - ¡Cómo, qué no! ¿A mí me dices que no?
RATITA. - Si, a ti te digo que no.
GALLO. - ¡Que a mí me dices que no?
RATITA. - A ti te digo que no. (Lo dice cantando y con ritintín)
GALLO.- ¡Esto tiene guasa! ¡Es la primera que me da calabazas!
(Sale del escenario el gallo).
NARRADOR.- Se fue de allí a paso ligero y se encerró en su gallinero. Al momento se acercó a la ratita su vecina de alojamiento.
RATITA VECINA.- ¡Hola vecina! ¿Cómo estás?
RATITA.- Muy bien. ¿A dónde vas?
RATITA VECINA.- Pues no sé si te gusta, pero venía a hacerte una pregunta.
RATITA.- ¿Qué pregunta?
RATITA VECINA.-La pregunta es; ¿Cómo es que de repente tienes tantos pretendientes?
RATITA.- Te diré que barriéndolo todo me encontré una moneda de oro y con ella me compré este lacito que me queda tan bonito.
RATITA VECINA.- Pues si es por ese detalle, yo me voy a barrer la calle.
RATITA.- Toma mi escoba y vete a ver si te da suerte.
(Sale del escenario la vecina de la ratita)
NARRADOR.- La vecina de la ratita se marchó a buen paso, al poco rato asomó sus bigotes el señor gato.
(Entra el gato en el escenario y hace como que olisquea, se dirige hacia la ratita)-
GATO.- Ya decía yo. (Dirigiéndose al público) Es una ratita muy linda y bonita. (Dirigiéndose a la ratita) Ratita, ratita, ¡Hum, qué bien hueles!
(La huele tan cerca que la ratita se asusta y se aparta de él).
RATITA.- (Con cara de miedo) ¡Qué miedo, qué miedo! (Hace ademán de irse)
GATO. - (Con voz melosa) No tengas miedo por favor que asustarte, no era mi intención. (Se le acerca y la toca)
RATITA. - (Reponiéndose del susto y haciéndose la valiente) ¡Alto ahí señor gato! ¡No des más de un paso!
GATO.- No te asustes, ya me aparto. (Se aparta y se dirige al público). Está tan guapa y tan bella que me entran ganas de comerla.
RATITA.- ¿Qué hablas a mis espaldas?
GATO.- Nada, nada. (Dirigiéndose al público otra vez) Con alguna idea tengo que dar para que me la pueda merendar.
(Pone el gesto de que está pensando y se pasea por el escenario)
RATITA.- ¿Qué haces? Hablas solo. Estás muy raro.
GATO.- Nada, nada, cosas mías. Mira ratita, desde aquí te lo digo. ¿Quieres casarte conmigo? (Se arrodilla con mucha ceremonia)
RATITA.- ¿Casarme contigo? Ni hablar.
GATO.- ¿Por qué?
RATITA.- Porque no me fío.
GATO. - ¿Y por qué no te fías?
RATITA. - Porque me da que iré a parar a tu barriga.
GATO. - ¿Qué dices? No tengo hambre y estoy a régimen de carne.
RATITA. - Es que me miras con unos ojos...
GATO.- Ya está, ya me harté. (Pone cara de enfado) Ahora mismo te voy a comer.
RATITA.- Eso será si me dejo, voy a llamar a mi perro.
GATO.- ¿Tú tienes perro? ¡Ja, ja! No lo creo.
RATITA.- (Llama al perro) Perro, perrito, ven que hay aquí un gatito.
NARRADOR.- Y la ratita a su perrito llamó, y el perro en un segundo se presentó.
(Entra el perro en el escenario)
PERRO.- ¡Guau, pero si tenemos aquí a un gato! ¡Mira por dónde me divertiré un rato!
GATO.- Un momento perro que ya me voy, yo estaba aquí de paso.
PERRO.- Pues yo te voy a dar un bocado que te comeré hasta el rabo.
GATO.- (Dirigiéndose al público y poniendo cara de susto y miedo) ¡Qué susto me he llevado! Buscaré un tejado y estaré salvado.
(El gato sale corriendo y el perro detrás)
PERRO.- ¡Alto ahí, gato traidor! ¡No corras que es peor!
(Salen los dos del escenario)
NARRADOR.- Y por último pasó el que conquistó su corazón. ¿Quién podía ser? Pues un ratón.
(Aparece en el escenario el ratón, se coloca al lado de la ratita y...)
RATONCITO.- ¡Hola ratita! ¡Qué guapa estás!
RATITA.- ¡Hola ratoncito! ¡Tú tampoco estás mal!
RATONCITO.- Yo tenía pensado quedarme soltero, pero al verte tan guapa ya no quiero. De verdad te lo digo ¿te quieres casar conmigo?
RATITA. - ¿Estás limpio y bien lavado?
RATONCITO. - Pues claro me he dado un baño y me he perfumado.
RATITA. - ¿Eres bueno y trabajador?
RATONCITO. - Soy honrado y un currante de lo mejor.
RATITA. - Como veo que estás limpio y pareces sincero te doy el "si quiero".
RATONCITO. - Pero ¿Es posible? (Pone cara de sorpresa) No me lo creo.
RATITA.- Sí, sí contigo me caso y si quieres de luna de miel nos vamos.
RATONCITO. - Ahora mismo, vamos a casarnos. ¡Qué ilusión!
NARRADOR.- Y los dos se casaron en un momento, se marcharon de viaje y aquí se acabó el cuento.
Sólo queda una cosa que os quiero decir y así me voy a despedir:
RATA Y RATONCITO. - ¿Qué nos quieres decir?
NARRADOR. - Junio se pasa feliz y, libres de obligaciones, antes de una semana, estamos de vacaciones.




FIN