HABÍA UNA VEZ UNOS ANIMALES ABANDONADOS

Ya mismo cuelgo aquí el dibujo del escenario. He tenido problemas con el escáner. Paciencia que todo llega.
COMPETENCIA. SOCIAL Y CIUDADANA.
En la obra se trabajan las emociones; tristeza, desengaño. Educación en valores. Aunque es cierto que los niños son muy sensibles en este tema tampoco está demás este tipo de educación. Debemos cuidar a los animales y no echarlos de casa cuando son viejos y ya no nos sirven para nada o simplemente cuando nos vamos de vacaciones.
Que los niños se sientan responsables de sus mascotas y otros animales que tienen en sus casas.


VOCABULARIO
Agradecer, amigo, asco, canijo, crueles, hogar, impotente, pena, pescuezo, profesión, rebuznar, traje, tristeza.


PREPARACIÓN DEL ESCENARIO

Se dibuja en un gran mural un paisaje campestre. Con un camino en primer plano y una casa al fondo.

PERSONAJES
AMO.- Niño disfrazado de campesino. Pantalón de pana, camisa a cuadros, sombrero de paja etc.
BURRO.- Uno o dos niños disfrazados de burro. Careta de burro, se agachan y se les pone una manta encima y poco más.
PERRO. Niño disfrazado de perro. Con una careta de cartulina y un rabo de perro.
GATO.- Niño disfrazado de gato. Con caretas y otros detalles.
TORTUGA. - Niña disfrazada de tortuga.
LORO.- Niño disfrazado de loro.
ÁRBOL I.- Niño disfrazado de árbol.
ÁRBOL II. - Niño disfrazado de árbol.



"HABÍA UNA VEZ UNOS ANIMALES ABANDONADOS "

SE LEVANTA EL TELÓN
NARRADOR.- Esto era una vez un burro muy viejo y muy canijo tan viejo y tan canijo que siempre tenía hipo. Tanto hipar, tanto hipar, ya no podía trabajar. Como no se tenía en pie su amo que era otro burro no lo trataba bien.
(Aparecen en escena el campesino y el burro, éste andando muy despacio y vacilante)
CAMPESINO.- Anda carga con el saco, lleva el trigo al molino, traes la harina al rato das vueltas a la noria sacas agua del pozo traes la leña del bosque, luego labras el sembrado. Venga ya, trabaja vago.
BURRO.- No puedo amo, soy tan viejo que no me quedan fuerzas ni para mover el esqueleto.
CAMPESINO.- ¡Cómo que no puedes! patán. Vamos ya te estás moviendo. Anda, ponte a trabajar.
(Le carga el saco pero el burro se cae al suelo)
BURRO.- No puedo mi amo, no puedo. Tengo sueño, tengo hambre, me he torcido el tobillo, ya no puedo levantarme y me duele el colodrillo ¡Ayúdame, dame la mano!
CAMPESINO.- ¡Que te ayude, tendrás cara! Después de que te doy paja si no trabajas es porque no te da la gana.
Si no quieres trabajar. ¡Fuera de mi casa holgazán!
BURRO.- (Se levanta de mala manera y se pone de rodillas)
No me eches, por favor. Recuerda que de antes trabajaba todos los días de sol a sol.
CAMPESINO.- Eso ya pasó, ¿qué quieres ahora?, ¿que te alimente sin trabajar? ¡Fuera de aquí glotón!
(Le da una patada en el culo y se va. El burro se queda en el escenario y comienza a andar por él poco a poco, muy cabizbajo)
ÁRBOL I.- ¡Qué pena! Toda la vida trabajando para su dueño y al final lo echan de casa como a un perro.
ÁRBOL II. - Tienes razón. Es una vergüenza. ¡Pobre burro, qué pena me da!
NARRADOR.- El burro salió del corral muy triste, se sentía muy mal y además no sabía dónde ir. (El niño que hace de burro debe mirar al público y manifestar tristeza, a punto de llorar, da una vuelta por el escenario, con la cabeza agachada, andando muy despacito)
Andando, andando por el camino, al poco rato se encontró con un perro.
(El perro debe aparecer con mal aspecto y tan triste y pesaroso como el burro)
PERRO. - (Con pena) ¡Guau, guau, guau!
BURRO. - ¿Por qué lloras?
PERRO. - Lloro porque tengo mucha pena.
BURRO.- ¿Tú quién eres?
PERRO.- Ya lo ves, ayer era un perro de compañía, hoy soy un perro abandonado.
BURRO.- Parece que estás triste.
PERRO.- Sí que lo estoy.
BURRO.- ¿Por qué dices que eras un perro de compañía? ¿Es que ya no lo eres?
PERRO.- Claro, siempre he sido un perro de compañía. He vivido con mi dueño desde pequeñito y ayer mismo me dijo: "Sube al coche que nos vamos de vacaciones"
BURRO. - ¿Y no os fuisteis?
PERRO. - Si. Me subí y cuando llegamos a una gasolinera me dijo: "Baja un momento que voy a echar gasolina"
BURRO. - ¿Y tú te bajaste?
PERRO. - Claro. Entonces él salió corriendo y me dejó abandonado.
BURRO.- Pues vaya faena macho. Y ¿Adónde vas?
PERRO.- No lo sé. Tengo hambre y no sé dónde ir.
ÁRBOL.- A otro que lo han echado de casa igual que al burro. ¡Qué pena! Los hombres no entienden que somos seres vivos igual que ellos y necesitamos cuidados.
BURRO.- Entonces te ha pasado lo mismo que a mí. A mí también me han echado de casa. Vente conmigo y buscaremos algún sitio donde poder quedarnos a vivir.
PERRO.- Vale, me iré contigo. No sabes como te lo agradezco.
NARRADOR.- Y así fue como el burro y el perro se hicieron amigos y comenzaron a andar pensando en lo que podrían hacer para ganarse la vida.
Y andando, andando al poco tiempo se encontraron con un gato.
GATO. - ¡Qué penita tengo! ¡Qué penita!
BURRO.- ¡Hola! ¿Quién eres tú?
GATO.- Yo soy un gato que ya no sirvo para ser gato.¡Ay, qué pena tan grande tengo! (Se pone a llorar muy fuerte. ¡Miau, miau!)
PERRO.- No llores buen gato y dinos lo que te pasa, porque a lo mejor te podemos ayudar.
GATO.- Lo que me pasa es que soy muy viejo y ya no soy capaz de cazar ratones, y mi amo me acaba de echar de casa y ahora no sé dónde ir y me da mucha pena y también me duele la nariz.
ÁRBOL.- ¡Pero bueno, será posible! Otro pobre animal que ha sido expulsado de su hogar. Los humanos son crueles. ¿Es que no tienen sentimientos?
GATO.- ¡Ay, ay qué penita tengo! Me duele hasta el rabito de la pena que tengo.
BURRO.- Para, para, no sigas diciendo cosas que pareces el pupas. A nosotros nos ha pasado lo mismo que a ti y no nos quejamos tanto.
PERRO.- ¿Quieres venirte con nosotros?
GATO.- ¿Y adónde vais?
BURRO.- Pues vamos andando por este camino. No sabemos a donde iremos a parar.
GATO.- De acuerdo, me voy con vosotros, entre todos a lo mejor se nos ocurre algo.
NARRADOR.- Y así fue como se les unió el gato y continuaron su camino. Al poco rato se encontraron con un loro que venía cantando porque estaba muy contento.
LORO. - ¡Soy loro Repipi! ¡Soy el loro Repipi ¡Soy muy feliz, soy muy feliz!
PERRO.- Alto ahí ¿Quién eres tú?
LORO.- Soy un loro. Soy un loro. Repito, repito soy un loro ¿Es que no lo veis? ¿No lo veis? ¿No lo veis?
PERRO.- Sí ya lo vemos. Y ¿por qué vas cantando? ¿Es que estás contento?
LORO.- Pues claro que estoy contento, tengo motivos para estarlo. Por eso voy cantando. Cantando. Cantando.
GATO. - ¿Estás contento porque te vas de vacaciones?
LORO. - No, qué va, no me voy de vacaciones. Vacaciones, no que va, no que va.
BURRO. - ¿Es que estrenas un traje nuevo?
LORO. - No, tampoco. Este es el traje que me pongo todos los días, días, días.
PERRO.- Entonces ¿Te ha tocado la lotería?
LORO.- No, no me ha tocado la lotería. Algo mejor, algo mejor.
GATO.- Venga, déjate de rodeos y cuéntanos lo que te ha pasado, y luego te contamos nuestra vida.
LORO.- Muy sencillo. Mi amo me enseñó a decir fea y al día siguiente cuando su mujer pasó a mi lado yo le dije: ¡Fea, fea!
GATO. - ¡Hombre eso no se hace! ¡Vaya metedura de pata! ¿Y qué pasó?
LORO. - Pues que la mujer se lo dijo a mi amo y él le contestó: "Mañana mismo le retuerzo el pescuezo al loro"
BURRO. - ¿Y tú qué hiciste?
LORO. - Pues como no soy tonto, no lo dudé un momento, me escapé de casa y aquí estoy feliz y contento, contento...contento.
GATO.- Pues nosotros no nos hemos escapado de casa, a nosotros nos han echado de una patada en el culo.
LORO. - Bueno, es casi lo mismo.
PERRO. - Toda la vida acompañando a nuestros amos y al final, cuando le da la gana, te echan de su casa para que te mueras de asco. Así son los humanos.
LORO.- ¿Y adónde vais?
PERRO.- No lo sabemos. Vamos andando sin saber a donde ir.
BURRO.- Sí, y además no sabemos como nos vamos a ganar la vida. Porque como estamos viejos ya no somos capaces de trabajar en lo que hacíamos antes.
LORO.- Tengo una idea. Aunque estáis viejos creo que todavía servís para hacer una cosa con la que ganaros la vida.
GATO.- Pues no sé yo que puede ser esa cosa que yo sepa hacer. Desde que se me escapó el último ratón me he quedado con un complejo de inútil y de impotente que ya, ya.
LORO.- Sí que sabéis hacer una cosa cada uno. Sabéis cantar cada uno a su manera, como se ha hecho durante toda la vida.
BURRO.- ¡Pues es verdad¡ Yo, aunque soy tan burro, todavía soy capaz de rebuznar.
PERRO.- Y yo, aunque ya no puedo correr, sin embargo sí puedo ladrar, y además tan fuerte como antes.
GATO.- ¡Es verdad¡ A mí no se me ha olvidado decir ¡miau!
LORO.- Pues entonces no se hable más. Formamos un conjunto musical y vamos por los pueblos cantando y así nos ganaremos la vida. ¿Estáis de acuerdo?
TODOS.- ¡Sí! ¡Vamos a formar un conjunto musical!
NARRADOR.- Los animales continuaron andando mucho más tranquilos pensando que ya tenían una profesión con la que ganarse la vida, anduvieron durante un buen rato hasta que se les hizo de noche.
BURRO.- Se ha hecho de noche y ya no se ve ni un burro a tres pasos. Podíamos descansar aquí hasta que se haga de día.
LORO.- Déjame que me suba encima de ti para ver si diviso algo a lo lejos.
(El loro se sube sobre el burro y...)
Veo, veo...
PERRO.- ¿Qué ves?
LORO.- Una lucecita.
GATO.- Y ¿Qué lucecita es?
(Se cae el gallo con gran estrépito)
BURRO. - ¿Qué has visto? ¿Qué has visto?
LORO. - ¡Ay! ¡Qué talegazo me he metido! He visto las estrellas.
GATO. - Venga. No seas quejica y dinos lo que has visto.
LORO.- Es una luz de una casa y ya está bien de cachondeo.
PERRO.- Pues vamos y pasaremos allí la noche.
NARRADOR.- Todos los animales se dirigieron hacia donde veían la luz, se aproximaron a ella y de pronto vieron que se aproximaba hacia ellos un hombre.
PERRO. - Me parece que viene alguien, huelo a un hombre, si huele lo mismo que el hombre que me echó de casa. Vamos a escondernos.
(Se apartan todos a un lado del escenario y aparece en el escenario el niño disfrazado de hombre)
BURRO. - Anda lo mismo que el hombre que me echó, si debe de ser un hombre malo.
GATO. - Pues yo digo que tiene un sombrero como el que me echó a mí si creo que es malo, es malo.
HOMBRE. - Se me ha hecho tarde, se me ha hecho tarde y lo peor de todo es que tengo que llegar al pueblo y no veo nada, que no veo donde piso.
NARRADOR. - El hombre tenía mucha prisa y no se dio cuenta de que allí mismo había un pozo, no lo vio y se cayó dentro.
(Hace como que se cae a un pozo)
HOMBRE. - ¡Ay, ay! Me he caído a un pozo. ¡Auxilio, socorro! ¡Que me ahogo!
NARRADOR. - Los animales, vieron como el hombre se cayó al pozo y a pesar de que pensaban que era el mismo hombre que los había echado de casa no lo dudaron un momento y fueron a ayudarle.
BURRO. - Creo que debemos ayudarle.
PERRO. - Si vamos corriendo antes de que se ahogue.
GATO. - Vamos, vamos y entre todos lo sacamos del pozo.
LORO. - ¡A salvarlo, a salvarlo, a salvarlo!
(Todos los animales van hacia el hombre y hacen como que lo sacan del pozo)
HOMBRE. - ¡Gracias por salvarme la vida! Os estoy muy agradecido, si puedo hacer algo por vosotros, decídmelo y lo haré.
BURRO. - El caso es que nosotros no tenemos casa y no sabemos donde ir.
PERRO. - Si porque nuestros dueños nos han abandonado.
GATO. - O nos han echado de casa.
HOMBRE. – Me siento avergonzado por lo que me estáis contando que han hecho con vosotros vuestros amos. Os pido disculpas, es cierto que los hombres, a veces no nos portamos bien con nuestros amigos los animales domésticos. Intentaré ayudaros.
PERRO. – Nosotros habíamos pensado formar un conjunto musical e ir por el mundo cantando para ver si así nos podemos ganar la vida. ¿Qué te parece la idea?
HOMBRE. – La verdad es que no me parece muy buena idea porque la música ya no es lo que era.
BURRO. – Entonces. ¿Qué nos aconsejas?
LORO. - ¡Ahora, qué hacemos, ¿dónde vamos? , ¿dónde vamos?
HOMBRE. - ¿Qué os parece si os busco sitio en una reserva natural?
GATO. - ¿Y qué es una reserva natural?
HOMBRE. – Pues es un lugar donde estáis protegidos y vivís en compañía unos con otros.
GATO. – Y en esa reserva ¿habrá alguien que me quiera y me acaricie el lomo?
HOMBRE. – Pues no lo sé porque nunca he estado en una de esas.
GALLO. – Y en esa reserva hay un gallinero con gallinas y gente para que yo la despierte por las mañanas?
HOMBRE. – Creo que no.
PERRO. – ¿Y hay un niño que me rasque la cabeza?
HOMBRE. – Creo que tampoco.
LORO. – Y hay una…
HOMBRE. – Ya está, creo que he encontrado la solución, no le deis más vueltas veniros a mi casa. El burro se revolcará en mi campo, el gallo vivirá en mi gallinero, el perro vigilará mi casa, el gato se paseará por la bodega para espantar a los ratones y el loro que haga lo que quiera.
NARRADOR. – Y así quedó todo solucionado. El hombre se llevó a todos los animales a su casa y allí vivieron felices durante mucho tiempo.


FIN