LOS TRES CERDITOS


LOS TRES CERDITOS

Se lo que estáis pensando, ha metido una obra repetida. No, aunque se parece a la de "Los cerditos y el lobito", no son iguales. Leer las dos y luego escogéis la que más os guste.

ESCENARIO
Más o menos el mismo que para la otra de "Los cerditos y el lobito"

PERSONAJES
NARRADORA. - Niña que lea bien o que no quiera ser otra cosa.
GRANJERA. - Niña con atuendo de campesina y que se preste ella.
CARLOTA LA MOSCA. - Pues eso otra niña a la disfrazamos de mosca.
CERDITO I. - Ahora ya un niño, tiene que, por lo menos, parecer tranquilo y reposado.
CERDITO II. - Este papel se lo damos al más regordete.
CERDITO III. - Este niño va de currante y trabajador.
LOBO. - Niño disfrazado de lobo. Aquí os van a sobrar pretendientes, todos quieren ser lobos, no se lo que pasa pero es así. Pues bueno le dais el papel como premio al que se lo merezca.


NARRADORA. – Esto era una granja de cerditos. La granjera, trabajaba a todas horas porque tenía que atender a trescientos cerdos y mil doscientas moscas y claro, sudaba la gota gorda.
GRANJERA. – Ser granjera además de cansado, es la reoca como siga mucho tiempo así yo me vuelvo loca.
CARLOTA LA MOSCA. – Eso es verdad, yo que soy una mosca, os lo puedo asegurar, no tiene tiempo ni para espantarme a mí aunque me pose en su nariz.
CERDITO I. – Granjera, tengo hambre, dame la cena.
GRANJERA. – Ya voy, no tengas pena.
(Le da un bocadillo para que coma)
CERDITO II. – Granjera. Tengo sed. Trae agua para que pueda beber.
GRANJERA. – Ahora mismo yo te llevo para que bebas agua o vino.
(Le da un recipiente para que beba)
CERDITO III. – Granjera, estoy aburrido, ráscame la espalda que tengo un sarpullido.
(Le rasca la espalda)
GRANJERA. – Estoy cansada y harta de trabajar, como no descanse voy a reventar.
NARRADORA. – Y así era porque la pobre granjera, de trabajar, no paraba hasta que no se acostaba.
CERDITOS. – ¡Gracias ama! ¿Cuándo te vas a la cama?
GRANJERA. – Ahora mismo me acuesto. De todos mis cerditos estos tres que veis aquí son mis favoritos.
CARLOTA LA MOSCA. – Ahora toca presentaros. Uno por uno os acercáis aquí y vuestro nombre decís.
CERDITO I. – Yo me llamo Arturo Tranquilón y lo que más me gusta es descansar tranquilamente sentado en un sillón.
CARLOTA LA MOSCA. – ¿Sólo te gusta descansar en un sillón?
CERDITO I. – También me gusta descansar en una mecedora.
CERDITO II. – Yo me llamo Baltasar y lo que más me gusta es comer, cenar y desayunar.
MOSCA CARLOTA. – ¿Y no te gusta hacer nada más?
CERDITO II. – Si también me gusta merendar.
CERDITO III. – Pues yo me llamo Enrique Galante y soy un cerdito currante. Soy trabajador, limpio, ordenado y soy una joya porque también preparo la olla.
MOSCA CARLOTA. – Un cerdito limpio. Parecerá una bobada pero yo no me creo nada de nada.
NARRADOR. – Aquel día la granjera estaba hecha pedazos, además de dolerle el lumbago. Como tenía las tareas hechas decidió dormir un rato.
GRANJERA. – Vamos a ver, tengo limpias las cochineras y los cerdos apañados. Tengo sueño y me ha dado un lumbago. Voy a dar una cabezadita y descanso un rato.
NARRADORA. – Y así lo hizo, en el mismo granero se acomodó en un saco y al momento roncaba a todo trapo. Los cerditos que la vieron decidieron escapar, salir de la granja e irse a explorar.
CERDITO I. – Mirad la granjera se ha quedado dormida.
CERDITO II. – Anda; y se ha dejado la puerta abierta.
CERDITO III. - Pues tengo una idea. ¿Por qué no nos vamos a explorar?
CERDITOS I y II. - ¡Si, vamos a explorar!
NARRADORA. – Y así lo hicieron, aprovechando que la granjera se había quedado dormida con la puerta abierta salieron de la granja sin hacer ruido.
CARLOTA LA MOSCA. - Con vuestro permiso o sin él yo me largo con vosotros aunque vayamos en tren.
NARRADORA. – Y andando, andando al final se acabaron cansando.
CERDITO I. – Bueno esto es una aventura de verdad pero yo quiero descansar.
CERDITO II. – Si y además por si lo queréis saber a mí me han entrado ganas de comer.
CERDITO III. – Vamos a acercarnos a aquel bosque, allí comeremos y descansaremos.
CARLOTA LA MOSCA. - ¡Vaya quejicas! No habéis dado ni dos pasos y ya estáis cansados.
CERDITO I. - ¡Claro como tú has venido subida sobre nosotros por eso no necesitas reposo!
NARRADORA. - Así lo hicieron, felices y contentos llegaron al bosque donde encontraron alimentos y se sentaron en la hierba a descansar un momento.
CERDITO I. – Qué bien se está aquí, voy a aprovechar para descansar y dormir.
CERDITO II. – Pues yo me siento a la sombra del sauce llorón y me como un bocadillo de jamón.
CERDITO III. – Pues yo me voy a explorar por aquí y me pienso divertir.
NARRADOR. – Pero lo que ellos no sabían era que sus planes no saldrían. Al momento un lobo que los había olido comenzó a dar aullidos.
LOBO. - ¡Auh, ahuuu, ahuuuu!
CERDITO I. - ¡Qué espanto! ¿Estaré soñando? He escuchado a un lobo aullando.
CERDITO II. – Pues yo también sin estar dormido he escuchado a un lobo dar aullidos.
CERDITO III. – Es verdad y presiento que ese lobo está hambriento.
NARRADORA. – Los cerditos se asustaron, no sabían donde meterse y decidieron construir tres casitas para poder protegerse.
CARLOTA LA MOSCA. – Pues yo lo tengo claro, vuelo y me subo a un árbol.
CERDITO I. – Me voy a hacer una casa de paja que me sale más barata.
CERDITO II. – Yo me la haré de ramitas que tengo mucha prisita.
CERDITO III. – Pues yo la haré de piedras y cemento y así no se la llevará el viento.
NARRADORA. – Y dicho y hecho los tres cerditos se metieron bajo techo.
(Se ponen en el escenario las tres casitas y los cerditos se meten en ellas)
LOBO. - ¡Qué veo! Veo a tres cerditos muertos de miedo. Como tengo hambre y ya es hora de comer empezaré por este.
CERDITO I. – No me puedes comer porque estoy en mi casita de hojas y de pajitas.
LOBO. – Una casita de hojas y de pajitas, me muero de risa, solo tengo que soplar un momento para que se la lleve el viento.
NARRADORA. – Y el lobo dio un soplido y la casita se cayó sin hacer ruido.
(El lobo sopla y el mismo cerdito tira la casa)
LOBO. – Ahora prepárate porque te voy a comer, enano.
CERDITO I. – No me comerás porque me voy a la casa de mi hermano.
(El cerdito corre y se mete en la casa del segundo cerdito, el lobo se acerca a la otra casa)
CERDITO II. – Esta casa es más fuerte y no la podrás tirar lobo repelente.
LOBO. - Una casa de ramas, ¡Ja, ja, ja! la tiraré de una patada.
(El lobo le da una patada y tira la casa)
CERDITOS I Y II. - ¿Qué hacemos? El lobo nos come si no corremos.
(Corren los dos y se meten en la casa de piedra)
CERDITO III. – Entrad, venid conmigo, esta casa no la tira el lobo y tendrá que irse aburrido.
LOBO. – Con que os habéis metido aquí los tres, os meteré a todos en la sartén.
NARRADORA. – El lobo intentó tirar la casa pero como era de piedras ladrillos y hormigón lo único que consiguió fue un fuerte dolor.
(El lobo le da una patada a la casa y se hace daño en el pie)
LOBO. – Lo primero que voy a hacer es tirar la casa a patadas. (Le da una patada a la casa) ¡Ay, ay mi pie!
CERDITOS. – Puedes dar todas las patadas que quieras la casa no vas a tirar ni aunque te mueras.
LOBO. – Pues es verdad tirar esta casa me va a costar una barbaridad, pediré ayuda a mi amigo el guardia forestal.
CERDITO. – Eso llama al guardia forestal.
(Viene el guardia forestal)
G. FORESTAL. - ¿Qué pasa aquí?
LOBO. – Que me muero de hambre, estos cerditos no se dejan comer y se han encerrado en esta casa. Y yo me he puesto de mal humor.
G. FORESTAL. - ¿Es eso verdad? ¿Qué decís vosotros?
CERDITO III. – Si, y nosotros decimos que nos libres del lobo malo que nos quiere comer.
G. FORESTAL. – Un momento. El lobo pertenece a una especie protegida y es mi obligación ayudarle. Además vosotros habéis construido una casa ilegal sin permiso de obra en un parque natural.
CERDITO II. – Entonces ¿no nos vas a ayudar?
G. FORESTAL. – Ni mucho menos y ya estáis saliendo de la casa que os voy a poner una multa.
CERDITO I. – Si salimos nos comerá el lobo.
G. FORESTAL. – Pues que os coma. Estoy enfadado esto no es broma.
CERDITO II. – Esto se pone feo ¿Ahora qué hacemos?
CERDITO III. – Ya lo se, que nuestra amiga la mosca vaya volando a llamar a nuestra ama la granjera que nos estará buscando.
NARRADORA. – Y así lo hicieron, la mosca avisó a la granjera que vino corriendo a salvar a sus cerditos de aquel infierno.
(Entra la granjera muy enfadada)
GRANJERA. - Vamos a ver. ¿Quién es el que a mis cerditos se quiere comer?
(Se pone en “Jarras” delante del lobo)
LOBO. – No se, yo no era, soy buen elemento, iba al supermercado a comprar lechugas muy contento.
GRANJERA. - ¡A bueno! Y tú guardia ¿A quién vas a defender?
G. FORESTAL. – A los cerditos claro, yo también estoy contento.
GRANJERA. – Pues si está todo claro, y todo el mundo contento, me llevo a mis cerditos y aquí se acaba el cuento.
(Saludan todos y termina la obra)