LOS PESCADORES Y LA SIRENITA

En este enlace encontraréis tres obras; LOS PESCADORES Y LA SIRENITA. - UN BARCO LLAMADO COLABORACIÓN (Dedicada al valor del esfuerzo y del trabajo en grupo). - LOS ZAPATOS DE LA PRINCESA (Dedicada al valor de la empatía)


LOS PESCADORES Y LA SIRENITA
PRESENTADOR. - ¡Buenos días a todos! Los niños y niñas de primer curso vamos a representar una obra de teatro titulada “Los pescadores y la sirenita”, esperamos que os guste y os pedimos que guardéis silencio.
NARRADOR I. – Esto era una vez dos pescadores que vivían en una casita al lado del mar. Un pescador se llamaba Mario y el otro Gonzalo. Un día la mujer de Gonzalo les dijo:
MARÍA. – Pero bueno ¿Qué hacéis ahí parados y sin hacer nada? MARIO. – Es que no tenemos nada que hacer.
MARÍA. - Pues id al mar a pescar algo que no tengo nada para prepararos la cena.
GONZALO. - ¿Y qué quieres que pesquemos?
MARÍA. – Quiero que me traigáis un kilo de sardinas.
MARIO. - ¿Y si pescamos boquerones? ¿No quieres boquerones?
MARÍA. – No, que ya estoy harta de boquerones, que la semana pasada me trajisteis boquerones todos los días.
GONZALO. – Bueno Mario vámonos a pescar sardinas.
NARRADOR II. – Los pescadores cogieron su barca y la caña de pescar y se fueron al mar Mediterráneo.
MARIO. – Ayúdame a meter la barca en el agua.
GONZALO. – Venga vamos empuja que cuesta mucho
MARIO. – Oye Yiyo ¿has traído la caña de pescar?
GONZALO. – Si. La voy a tirar a ver si pescamos algo.
MARIO. – Me parece a mí que no pican.
GONZALO. – Parece que no hay peces.
MARIO. – A lo mejor se han ido todos de vacaciones al Caribe.
GONZALO. – Un momento ¿Qué le has puesto de cebo?
MARIO. – Le he puesto un chicle que tenía en el bolsillo.
GONZALO. – Por eso no pican a los peces no le gustan los chicles.
MARIO. – Y ¿Qué le ponemos entonces?
GONZALO. – Toma ponle una bolsa de gusanitos a ver qué pasa.
MARIO. – Bueno vamos a ver si pican ahora.
GONZALO. – Parece que ya han picado tira fuerte y saca el pez a ver que es.
MARIO. - ¿Qué pez eres tú?
PIRAÑA. – Soy una piraña de mar.
GONZALO. - ¿Y para qué sirves?
PIRAÑA. – Pues para comer, todo el día estoy comiendo.
MARIO. – Quítale los gusanitos que se los come todos.
GONZALO. – Dame eso.
MARIO. – Y vete de aquí que no te queremos.
PIRAÑA. – Bueno pues me voy.
NARRADOR I. – Los pescadores echaron a la piraña y siguieron pescando para ver si picaba alguna sardina.
GONZALO. – Tira la caña otra vez, a ver si tenemos más suerte.
MARIO. – Ahí va. Anda parece que ha picado otro. A ver qué pez es.
GONZALO. - ¿Qué pez eres tú?
ATÚN. – Soy un atún es que no me veis.
MARIO. – Si ya te vemos ¿Y para qué sirves?
ATÚN. – Pues para que me metáis en una lata y me comáis en aceite.
GONZALO. – No te queremos que mi mujer nos ha dicho que le llevemos sardinas.
ATÚN. – Yo soy más rico que las sardinas y más caro.
MARIO. – Ya pero la mujer de este solo quiere sardinas.
ATÚN. – Pero si estoy más rico que las sardinas.
GONZALO. – Nada, nada, vete que no te podemos pescar.
ATÚN. – Bueno pues me voy, adiós.
NARRADOR II. – Los pescadores decidieron seguir pescando para ver si picaba alguna sardina.
GONZALO. – Venga tira otra vez la caña a ver qué pescamos ahora
MARIO. – Parece que ha picado otro.
GONZALO. – Oye tú qué pez eres.
DORADA. – Yo soy una dorada ¿es que no me ves?
MARIO. – ¿Entonces no eres una sardina?
DORADA. – ¿Qué dices? No me compares con esa pobretona, yo soy muchísimo más rica.
GONZALO. – Si serás más rica pero nosotros solo queremos pescar sardinas.
DORADA. - ¿Entonces no me queréis?
MARIO. – No, y no te pongas pesada, anda vete al mar.
NARRADOR I. – Cuando se fue la dorada los pescadores siguieron pescando.
GONZALO. – Venga tira otra vez la caña a ver qué pescamos.
MARIO. – Parece que ha picado otro.
GONZALO. – Pues sácalo a ver qué es.
MARIO. - ¿Qué pez eres tú?
ESTRELLITA DE MAR. – Soy una estrellita de mar.
GONZALO. - ¿Y para qué sirves?
ESTRELLITA DE MAR. – Para adornar el fondo del mar.
MARIO. – Pues nosotros no te podemos llevar porque hemos venido a pescar sardinas.
ESTRELLITA DE MAR. – Entonces me voy. Adiós.
NARRADOR II. – La estrellita de mar se fue y los pescadores siguieron pescando.
GONZALO. – Venga tira la caña otra vez a ver si tenemos suerte pescamos las sardinas y nos vamos.
MARIO. – Vamos a ver. Si parece que han picado otra vez.
GONZALO. - ¿Qué peces sois vosotras?
DELFINES. – Nosotras no somos peces somos mamíferos.
MARIO. - ¿Por qué?
DELFINES. – Pues porque respiramos por pulmones, no ponemos huevos y tenemos hijos como vosotros los humanos.
GONZALO. – Y ¿Cómo os llamáis?
DELFINES. – Delfines.
MARIO. – Y ¿Para qué servís?
DELFINES. – Servimos para nadar, dar saltos y jugar con vosotros si queréis.
GONZALO. – No tenemos tiempo, tenemos que pescar sardinas.
DELFINES. – Nosotras sabemos donde hay sardinas.
MARIO. – Pues ir a llamarlas y decirles que piquen para que las pesquemos.
NARRADOR I. – Los delfines se fueron corriendo a buscar sardinas para que las pudieran pescar los pescadores.
DELFINES. – Ya hemos traído sardinas, tirad la caña para que piquen.
GONZALO. – Venga Mario, tira la caña, a ver si pican.
MARIO. – Parece que han picado ya.
GONZALO. - ¿Sois sardinas?
SARDINAS. – Si somos sardinas.
MARIO. – Pues que bien, os vamos a llevar a casa para que la mujer de este haga la cena.
NARRADOR II. – Los pescadores se disponían a coger las sardinas cuando de pronto apareció un tiburón.
TIBURÓN. - ¡Alto ahí! No cojáis las sardinas porque son mías.
GONZALO. – Eso no puede ser porque las hemos pescado nosotros primero.
TIBURÓN. – De eso nada que yo soy el que manda aquí y digo que estas sardinas me pertenecen y me las voy a merendar ahora mismo.
SARDINAS. – De eso nada monada. ¡Delfines, delfines!
DELFINES. - ¿Qué queréis sardinas?
SARDINAS. – Queremos que llaméis a la sirenita y que le digáis que venga enseguida.
DELFINES. – Ahora vamos.
NARRADOR I. – Los delfines fueron nadando a por la sirenita que era la reina del mar y la trajeron.
SIRENITA. – Vamos a ver ¿qué pasa aquí?
SARDINAS. – Que los pescadores y el tiburón nos quieren comer.
SIRENITA. – Vaya, vaya y vosotras ¿Quién queréis que os coma?
SARDINAS. – Ninguno.
SIRENITA. – Pues entonces ordeno que venga el caballito de mar.
NARRADOR II. - El caballito de mar llegó cabalgando sobre las olas.
CABALLITO DE MAR. - ¿Qué queréis majestad?
SIRENITA. - Quiero que vayas a la cueva del mar donde están los tesoros y te traigas un collar de perlas muy bonito.
CABALLITO DE MAR. - ¿Queréis algo más?
SIRENITA. - Sí, quiero que traigas también un saco de algas.
CABALLITO DE MAR. - ¿Un saco de algas?
SIRENITA. - Sí, y bien grande.
CABALLITO DE MAR. - Vale, vale, voy a buscarlo corriendo.
NARRADOR I. - El caballito de mar fue corriendo a buscar lo que le había mandado la sirenita.
CABALLITO DE MAR. - Ya estoy de vuelta majestad. Aquí tenéis todo lo que me dijisteis.
SIRENITA. - Muy bien, dámelo que voy a hacer justicia.
(El caballito de mar le da las dos cosas)
SIRENITA. - En primer lugar ordeno que las sardinas queden en libertad, por lo tanto pueden irse a donde quieran.
SARDINAS. - ¡Muchas gracias majestad!
(Se van las sardinas)
MARIO. - ¿Ahora yo qué hago? Si no le llevo sardinas a mi mujer me echa de casa.
SIRENITA. - No te echa de casa porque le vas a regalar este collar de perlas que le va a encantar.
MARIO. - Es verdad le gustan mucho los collares. Muchas gracias majestad.
(Se retiran los pescadores)
TIBURÓN. - Y a mí. ¿Qué me vas a dar?
SIRENITA. - Tu te llevas el saco de algas y te las comes.
TIBURÓN. - ¡Pero si yo no como algas nunca!
SIRENITA. - Por eso mismo, ya va siendo hora de que las pruebes y si te gustan te haces vegetariano. Y colorín colorado el teatro ha terminado!
FIN

  
UN  BARCO  LLAMADO  "COLABORACIÓN" "ESFUERZO" O "TRABAJO EN GRUPO"

PRESENTADOR. - ¡Buenos días a todos! Los alumnos de segundo de básica vamos a representar una pequeña escenificación titulada "EL BARCO DE LA COLABORACIÓN" Esperamos que os guste y os pedimos que guardéis silencio.

(Se abre el telón y aparece un niño o niña que hace de narrador de pie en un extremo y el centro del escenario ocupado por diez o doce niños sentados a doble fila en sillas pequeñitas como si estuvieran remando, son los marineros. Delante de este grupo una niña en pie hace de capitana y al final del grupo otro niño en pie hace de timonel)

NARRADOR. – Esto que veis aquí es la tripulación de un barco, la niña que está la primera es la capitana, es la que manda y da las órdenes, todos los niños que están sentados son los marineros y el último es el timonel van a iniciar una peligrosa travesía por el mar y tendrán que superar numerosos peligros.

CAPITANA. – Atención marineros, vamos a iniciar una peligrosa travesía por el océano. Nuestro objetivo es llegar todos sanos y salvos hasta el puerto de nuestras vidas que está aquí en nuestro corazón. ¿Lo habéis entendido?
UN MARINERO. Yo ni idea.
RESTO DE MARINEROS. – (Todos juntos) Si capitana.
CAPITANA. – No se ha oído nada. ¡Más fuerte!
MARINEROS. – Si, capitana.
CAPITANA. – Eso está mejor. Levad el ancla. (Se levanta un marinero y hace como si levantara un ancla de cartón)
MARINERO. – Ancla levantada.
CAPITANA. -  ¡Desplegad las velas! (Dos marineros levantan un palo con una vela de papel  cada uno)
MARINEROS. – Velas desplegadas.
CAPITAN. -  Timonel marca el rumbo hacia el puerto de tu corazón y sujeta el timón con fuerza.

TIMONEL. – Rumbo marcado.
CAPITAN. – Remeros preparad los remos. (Los remeros levantan los remos de cartón y dicen)
REMEROS. – Remos preparados.
CAPITAN. – Pues entonces, adelante, remad con fuerza que estamos en altamar. ¡Vamos, con más fuerza! Remad, remad, remad.
NARRADOR. – Resulta que aquella tripulación no estaba bien entrenada y comenzaron a surgir problemas.
TIMONEL. – Capitán, no puedo mantener el rumbo porque no reman todos a la vez. El barco se escora por babor.
CAPITÁN. - ¿Qué es lo que estoy oyendo? Tenéis que remar todos a la vez y con el mismo esfuerzo. Vamos todos juntos, somos un equipo.
MARINERO 1. – Capitán, capitán.
CAPITÁN. - ¿Qué sucede marinero?
MARINERO1. – Ya estoy cansado, ¿puedo descansar un poquito?
CAPITÁN. – No. No puedes descansar. Si tú dejas de remar, tus compañeros tendrán que hacerlo por ti y eso no es justo.
MARINERO 2. – Capitán, el barco tiene un agujero y entra el agua.
CAPITÁN. – Pues tápalo.
MARINERO. – No tengo tapón. ¿Con qué lo tapo?
CAPITÁN. – Tápalo con el dedo o con tu zapato pero tápalo.

MARINERO. – Con el zapato va bien mi capitán. (Se quita un zapato y hace como si lo encajara en el fondo del barco)

NARRADOR. – Lo que os dije antes, aquella tripulación no entendía bien lo que era trabajar en equipo y continuaron los problemas.
MARINERO 3. – Capitán hombre al agua. (Un marinero cualquiera hace como que cae al agua) ¿Qué hacemos, lo dejamos que se ahogue?
CAPITÁN. – De eso nada, ayudadle a subir al barco. ¿Cómo os tengo que decir que somos un equipo y que tenemos que conseguir el objetivo de llegar al puerto todos juntos?

MARINERO 4. – Capitán, capitán.
CAPITÁN. - ¿Qué pasa ahora?
MARINERO 4. – Aquí hay dos marineros que están muy gordos, pesan mucho y van a hundir el barco.
MARINERO 5. - ¿Qué hacemos con ellos? ¿Se los echamos a los tiburones?
CAPITÁN. - ¡Qué brutos sois, no podemos prescindir de ningún marinero, gordos o delgados, todos somos necesarios en este barco!
MARINERO 6. – Capitán, aquí hay dos marineros que son negros, ¿Los hacemos esclavos?
CAPITÁN. – No. El color de la piel no importa, son marineros igual que todos.
 MARINERO 7. – Capitán, capitán. Un marinero se ha quedado dormido.
CAPITÁN. – Pues despiértalo con cuidado.
MARINERO 7. – De acuerdo, lo despertaré con mucho cuidado. (Le da un garrotazo en la cabeza con un garrote de cartón)
MARINERO 8 (EL DORMIDO). - ¿Qué pasa qué pasa?
MARINERO 9. – Nada, que estabas dormido y te han pedido por favor que te despertaras.
MARINERO 10. – Capitán. Creo que se acerca una borrasca por estribor, vamos a naufragar.

NARRADOR. – Era verdad, se había formado una tormenta con vientos huracanados y el mar se ponía cada vez más peligroso.

CAPITÁN. – En estos momentos es cuando necesitamos estar más unidos y trabajar todos juntos. Solo así conseguiremos salir adelante.
MARINERO 11. – Capitán es una tempestad  muy fuerte, acá por mi lado vienen unas olas muy grandes. Tengo mucho miedo ¿Puedo  irme con mi mamá (o papá)?.
CAPITÁN. – No, de ninguna manera. Eso es lo que quiere la tempestad, asustaros para que abandonéis la lucha.
MARINERO 12. – Capitán por mi lado viene un tornado que se me ha llevado la vela del palo mayor. ¡Qué miedo! (Tira el palo con la vela al suelo haciendo ruido)
 CAPITÁN. – No te asustes agarra con fuerza la mano de tu compañero y sigue remando con fuerza.
MARINERO 1. – Capitán, por este otro lado sopla otro tornado con mucha fuerza y arranca la otra vela. Esto se pone feo. (Tira la otra vela al suelo haciendo ruido)
CAPITÁN. – Tranquilos, no  asustarse. Agarra la mano de tu compañero también.
MARINEROS 2, 3, 4 y 5. – Capitán nos hemos quedado sin remos, se los han llevado las olas. (Tiran al suelo los remos) ¿Abandonamos el barco, qué hacemos?
CAPITÁN. – Aquí no abandona nadie el barco sin mi permiso, con remos o sin remos seguiremos adelante hasta llegar al puerto.
MARINEROS 6, 7, 8, y 9. – Capitán nosotros nos hemos quedado sin remos y también sin el gorro de marineros se los llevó el viento. (Tiran al suelo los remos y los gorros de marinero los tiran por lo alto.
CAPITÁN. – No os desaniméis agarraros todos de la mano que marineros unidos jamás serán vencidos.
TIMONEL. -   Capitán, capitán.
CAPITÁN. - ¿Qué pasa ahora? ¿Ha sucedido otra desgracia?
TIMONEL. – Si, mi capitán, un golpe de mar ha roto el timón, hemos perdido el rumbo y vamos a la deriva. ¿Qué hacemos?
CAPITÁN. – No importa que se haya partido el timón. El rumbo lo llevamos marcado todos en nuestro corazón y de aquí (Se toca el pecho) no nos lo pueden quitar todas las tempestades del mundo. Llegaremos a nuestro puerto con timón o sin timón.
MARINERO 10. - ¡Tierra a la vista, ya se divisa el puerto! ¡Estamos salvados!
CAPITÁN. – Lo veis, lo hemos conseguido. Levantaros, nos agarramos  de la mano todos y cantemos vuestro esfuerzo, el de todos unidos, ha merecido la pena. ( Se ponen en pie y agarrados todos de la mano canta la canción que han preparado)

                                      FIN

Esta obra trata sobre el valor de la empatía. Se la escribí, por encargo a Barbara Hinrichsen hace cuatro años y me he dicho; "puede que le interese a alguien". Pues eso, aquí la tenéis.


LOS ZAPATOS DE LA PRINCESA

PRESENTACIÓN

PRESENTADOR I. - ¡Buenas días a todos! Los alumnos de 4º vamos a representar una escenificación en la que trataremos de explicaros la importancia de la empatía en las relaciones entre las personas.
PRESENTADOR II. – Un momento. ¿Quieres hacer el favor de decirme  qué es la empatía?
PRESENTADOR I. -  Si, te pondré un ejemplo sencillo, ¿Ves todos esos zapatos?
(En un lateral del escenario habremos colocado un estante con diferentes zapatos. Podemos pedir  a los niños que cada uno traiga uno diferente)
PRESENTADOR II. – Si claro que los veo, (Se acerca un poco al estante de zapatos)  veo que hay  zapatos grandes, pequeños, bonitos, feos, altos, bajos, de colores,  negros, creo que también hay zapatos especiales, ortopédicos…
PRESENTADOR I. - ¡Ajá! Muy bien, has notado la gran variedad de zapatos que tenemos. ¿Qué pasaría si te los tuvieras que probar todos?
PRESENTADOR II. – ¡Elemental querido Watson! Me daría cuenta que unos me apretarían en el talón, otros en el dedo meñique, algunos me quedarían grandes, otros pequeños, con unos podría andar mejor, con otros peor y otros como este (Coge uno ortopédico) con este, no podría ni moverme.
PRESENTADOR I. – Pues ya está, ya lo has pillado, eso es la empatía.
PRESENTADOR II. – Ahora lo entiendo la empatía es una zapatera que te hace probar  los zapatos de las demás personas y por lo tanto la escenificación se desarrolla en una zapatería.
 PRESENTADOR I. - ¡Oh, no! La escenificación trata de la  empatía.
PRESENTADOR II. - ¡Qué lío! Creo que no acabo de entender. ¿Acaso la empatía no es una zapatera?

PRESENTADOR I. – No, no y no. ¿Cómo te lo explico?... (Se queda un momento pensativo) Mejor vemos la obra.

DECORADO
Como la escena se desarrolla en el salón de un palacio y no queremos complicarnos, creo que bastaría con un sillón real en el centro del escenario y pegados en la pared del fondo, varios motivos mobiliarios de la nobleza, escudos con leones rampantes, castillos…dibujados por los niños en cartulina.
Comienza la obra con un niño o niña que hace de narrador en un extremo del escenario, en el otro extremo vemos a otro niño o niña disfrazado de paje.

NARRADOR. – Ella era una princesa que vivía en un palacio, jamás había salido de él y no tenía ni idea de lo que pasaba por el mundo. Como  nunca le había faltado de nada no entendía que hubiera personas que sufrieran enfermedades o que pasaran hambre, frio o calor. En parte no era toda la culpa suya, la habían educado así.

(Sube al escenario la princesa vestida de princesa)

PAJE. – (Da un golpe en el suelo con un bastón dorado y anuncia con voz fuerte) ¡¡ La princesa.!!

(Entra la princesa en el escenario con andares de princesa, evidentemente mirando al público por encima del hombro, moviendo la cabeza despectivamente, se coloca al lado del narrador, el narrador se queda mirándola y mira al público con cara de que no sabe qué hacer)

PRINCESA. – Hazme la reverencia.
NARRADOR. – Pero si yo solo soy el narrador.
PRINCESA. – Pero estás en mi palacio y aquí todos me hacen reverencias.
NARRADOR. – (Haciéndole una reverencia dice) A sus pies princesa.
PRINCESA. – Eso está mejor. (Dirigiéndose hacia el paje) Paje llama al mayordomo. (Se sienta en su sillón real)
PAJE. – Que venga el mayordomo! (Con voz muy alta)

(Entra el mayordomo en el escenario, se dirige hacia la princesa le hace la reverencia y)
MAYORDOMO. – ¿Beso su principesca mano? ¿Qué desea su alteza imperial?
PRINCESA. -  ¡No! Debes besarme el pie y luego ordena que me traigan el desayuno.
MAYORDOMO. – Su humilde servidor le da las gracias por permitir que le bese su lindo pie.

 (Le besa el pie)

PRINCESA. - ¡Qué asco me has ensuciado el zapato! ¡Límpialo inmediatamente! y que me traigan el desayuno.


 (Limpia el zapato de la princesa con un pañuelo)   

MAYORDOMO. – Haré lo que vos mandéis Alteza Ilustrísima, Reverendísima y Graciosísima.


 (Sale del escenario caminando hacia atrás y haciendo tres reverencias con este orden;  reverencia, dos pasos atrás, reverencia, otros dos pasos atrás y tercera reverencia)

(Sale el mayordomo e inmediatamente sube al escenario la doncella)

DONCELLA. – (Se inclina haciendo una reverencia) ¿Le traigo el desayuno princesa o quiere alguna cosa más?

 PRINCESA. – Primero quiero que me rasques la espalda, luego me sirves el desayuno.
(Le rasca en la espalda y dice…)

DONCELLA. - ¿Aquí alteza ilustrísima?
PRINCESA. – ¡No, más arriba!
DONCELLA. - ¿Aquí su realísima infanta?
PRINCESA. – (Con tono muy enfadado) No, más abajo. Eres una torpe y una inútil,  no se como te soporto fuera de mi vista y te vas a la cocina a pelar cebollas.
DONCELLA. - ¡Oh, no! ¡Pelar cebollas no, me hacen llorar!
PRINCESA. – Así aprenderás a hacer bien lo que te mando. ¡Fuera a pelar cebollas!
DONCELLA. – Como mandéis Alteza.
NARRADOR. – Como veis la princesa era…
PRINCESA. - ¿Cómo era la princesa?
NARRADOR. – Era muy simpática y agradable.

PRINCESA. – (Llama al mayordomo con voz muy enojada) ¡Mayordomo!
MAYORDOMO. - ¿Quiere la princesa que le bese el otro pie?
PRINCESA. – No, quiero que mandes llamar al mozo que cuida los caballos.
MAYORDOMO. – Como gustéis princesa.

(Sale el mayordomo y vuelve inmediatamente con el mozo de los caballos)

MAYORDOMO. – Aquí tenéis al palafrenero de su Alteza.
PAJE. – El palafrenero real.
( Entra el palafrenero y los dos le hacen una reverencia)

PRINCESA. – ¿Palafrenero tienes preparado a mi caballo favorito?
PALAFRENERO. – No Alteza, no sabía que quisiese montar ahora y he estado limpiando las caballerizas.
PRINCESA. – Con que no sabías, pues deberías saberlo. Mi caballo debe estar siempre preparado y tú no lo has hecho porque eres un holgazán.
PALAFRENERO. – Si su Alteza quiere montar yo le prometo que se lo prepararé en un minuto.
PRINCESA. – Ya se me han quitado las ganas y ahora como castigo por no acatar mis órdenes te vas a la cocina a pelar un saco de cebollas.
PALAFRENERO. - ¡Oh, no, un saco de cebollas no!
PRINCESA. – Entonces pelas dos. ¡Fuera de mi vista!

(Sale el palafrenero del escenario triste y cabizbajo)

NARRADOR. – Como veis la princesa tenía un carácter muy…

(Se levanta la princesa de su sillón y se coloca al lado del narrador y estirándole de la oreja al narrador)

PRINCESA. - ¿Cómo tenía el carácter la princesa?
NARRADOR. – La princesa tenía un carácter muy bondadoso y además simpatizaba muy bien con sus sirvientes.
PRINCESA. – Eso me gusta. Puedes besar mi pie.

(El narrador besa el pie de la princesa y cuando ella se vuelve para sentarse en su sillón hace gestos al público de que el pie de la princesa da mal olor)

PRINCESA. – (Con voz fuerte llama al mayordomo) ¡Mayordomo!
MAYORDOMO. – Estoy a su lado Alteza.
PRINCESA. – ¿Y quién te ha dado permiso para estar a mi lado? Sal y vuelve a entrar.
MAYORDOMO. – Si Alteza.

(El mayordomo sale del escenario y vuelve a aparecer pidiendo entrar)

MAYORDOMO. - ¿Me llamaba su Alteza Real? ¿Puedo entrar con su permiso?
PRINCESA. – Si, te llamaba. ¿Por qué tardas tanto?
MAYORDOMO. – Es que su Alteza me mandó salir. ¿Qué desea su Alteza?
PRINCESA. – Deseo que la doncella  me traiga el desayuno.
MAYORDOMO. – Está castigada en la cocina pelando cebollas.
PRINCESA. – Pues que me lo traiga el palafrenero.
MAYORDOMO. – También está castigado pelando cebollas.
PRINCESA. – ¡Pues ordena que me lo sirva la cocinera!
MAYORDOMO. – Paje dile a la cocinera que le traiga el desayuno a la princesa.
PAJE.  – Ahora mismo voy. (Sale corriendo,  vuelve y dice)  Dice que ahora  viene que le falta un poco a la tostada.
 PRINCESA. – Pues dile que venga ya.
(Vuelve a salir el paje y vuelve a entrar y dice)
PAJE. – Que dice que se ha quemado en la mano y no puede con la bandeja.
PRINCESA. - ¡Esto es el colmo! Tengo los sirvientes más inútiles del mundo. Tú paje castigado a la cocina a pelar cebollas.
MAYORDOMO. – Alteza le digo que no puede castigar al paje porque se va a quedar sin sirvientes.
PRINCESA. – Claro que puedo y te castigo a ti también. Ahora mismo os vais los dos a pelar cebollas.
(Se van los dos con caras tristes y entra la cocinera con la bandeja del desayuno)
NARRADOR. – La princesa castigaba a todo el mundo sin darse cuenta que se iba a quedar sola que es el castigo que reciben las personas que son egoístas.
COCINERA. – Princesita le traigo el desayuno.
PRINCESA. – Tienes que hacerme la reverencia.
COCINERA. – Si, mi princesa.
(La cocinera le hace la reverencia pero se le cae la bandeja con el desayuno)
PRINCESA. - ¡Qué has hecho inútil! Eres torpe, has tirado todo por el suelo.
COCINERA. – Lo siento mucho mi princesa pero yo creo que esto ha sido cosa de magia.
PRINCESA. – Pues si es cosa de magia que venga el mago Merlín a ver si arregla todo esto y tú te vas a la cocina a pelar cebollas.

(Sale la cocinera y en este momento podemos organizar efectos especiales para sorprender al público como: apagar y encender las luces o transmitir el ruido de un trueno a continuación aparece en el escenario como por arte de magia el mago Merlín)

MERLÍN. – Aquí estoy princesa.
PRINCESA. - ¿Quién eres tú y porqué has venido?
MERLÍN. – Soy Merlín y he venido porque vos me habéis llamado.
PRINCESA. - ¿Yo os he llamado?
MERLÍN. – Si, habéis dicho; “que venga el mago Merlín a ver si arregla todo esto” y aquí estoy.
PRINCESA. – Si tú eres Merlín ¿Quién es el joven que está a tu lado?
MERLÍN. – Este es mi ayudante y alumno preferido Harry Potter creo que habéis oído hablar de él.
PRINCESA. – Pues muy bien si habéis venido a arreglar todo esto ¿a qué estáis esperando?
MERLÍN. – Venga Harry limpia esto.
H. POTTER. – Siempre me toca a mí hacer el trabajo sucio.
MERLÍN. – Para eso eres el alumno y has traído la escoba, barre.

(H. Potter recoge un poco las cosas del suelo)

PRINCESA. – Bueno ya está creo que os podéis marchar.
MERLÍN. – No princesa, aún no hemos terminado. Queda por hacer lo más importante.
PRINCESA. – ¿Qué quieres decir?
MERLÍN. – Que hemos venido a enseñarte tres cosas. La primera es que comprendas que  “Las personas existen”
PRINCESA. – Yo diría los criados y lacayos existen. Pues muy bien.
MERLÍN. – La segunda  que comprendas que: “Hay personas que sufren y necesitan que alguien las escuche, las comprenda, o las ayude”
PRINCESA. -  (Con ironía) ¡Qué pena me da!
MERLÍN. – Y la tercera  será demostrarte que: “Tú también eres una persona que  sufre y necesita ayuda”
PRINCESA. – ¡Alto ahí señor mago! Yo no soy una persona, no te equivoques, soy una princesa, por mis venas corre sangre azul y por lo tanto no necesito ayuda.
MERLÍN. – Perdón, no me había dado cuenta… Ya está tendré que empezar por la tercera.
MERLÍN. – (Dirigiéndose al público  y haciendo el gesto de que no lo oye la princesa) Como se nota que esta princesa no ha dado clases en el colegio “aquí nombre del colegio” no tiene ni idea sobre inteligencia emocional y  empatía.
PRINCESA. – ¿Qué murmuras a mis espaldas?
MERLÍN. – Nada, princesa, hablaba solo, son cosas que pasan a mi edad.
PRINCESA. – Y bien ¿con qué truco de magia vas a intentar sorprenderme?
MERLÍN. – Con la magia que siempre he practicado y que siguen practicando todos los magos del mundo, la magia de las palabras.
PRINCESA. – Ja… ja… ja… Me río yo de la magia de las palabras. Todo es mentira.
MERLÍN. – (En tono muy serio con voz fuerte y solemne) No, princesa la magia de las palabras es la mejor que existe. (Pausa) Con las palabras la madre da cariño a su hijo, con palabras el médico cura al enfermo, con palabras se puede evitar una guerra, Hay palabras que dan amor,  otras tienen el poder de dar ánimo, otras esperanza.. pero también hay palabras que hacen daño e hieren como puñales son las que vos usáis.
PRINCESA. – Bla, bla, bla, bla me río yo de tu magia de las palabras y además ya me estoy cansando de tus palabrerías.
MERLÍN. – (Dirigiéndose  a Harry) La princesa no se deja convencer fácilmente. Creo que debemos pasar al plan “b”
H. POTTER. – Si creo que debemos pasar a la acción ya me estaba yo aburriendo.
PRINCESA. - ¿Qué murmuráis?
MERLÍN. – Princesa si querías magia la vas a tener y sufrirás las consecuencias.
PRINCESA. – (Con ironía) ¡Qué miedo me dais!
MERLÍN. – Solo tengo que pronunciar la palabra adecuada y todo cambiará. La palabra es…(Hace gestos con las manos, mira al cielo) La palabra es…(Vuelve a mirar hacia arriba, levanta las manos) Se me ha olvidado. Harry ¿te acuerdas tú?

(Harry se acerca a Merlín y le dice una palabra al oído)

MERLÍN. – No, esa no es suficiente, necesitamos la tercera que es más poderosa.

(Harry vuelve a susurrarle al oído)

MERLÍN. – Sí, la palabra es ¡EMPATÍA!

(Pronuncia la palabra con voz fuerte. Inmediatamente se apagan las luces, se escucha un trueno y todos los efectos especiales que queramos. La princesa se pone a chillar como una loca y cuando se calla Merlín dice)

MERLÍN. – Harry, ahora te toca a ti actuar, debes quitarle los zapatos a la princesa.
 PRINCESA. – (A voz en grito) Ordenaré que os corten la cabeza
H. POTTER. – ¿Y si me cortan la cabeza? ¿Por qué no lo haces tú?
MERLÍN. – Yo soy tu maestro y soy el protagonista no puedo morir.
H. POTTER. – ¡Es que siempre me toca a mí hacer lo más peligroso!
MERLÍN. – Si no te atreves  manda a tus fantasmas que lo hagan.
H. POTTER. – Tienes razón se me habían olvidado. ( Agita la varita mágica y dice) ¡Fantasmas, fantasmorum! Acudid a mi llamatorum.

(Suben al escenario tres niños o niñas disfrazados de fantasmas, hablan alargando las palabras)

FANTASMA I. – Aquííííí estamooooos Harryyyyy. 
FANTASMA II. – Dinoooos lo que quiereeeees
FANTASMA III. – Somooooos tus servidoreeeees. Ordena y obedeceremoooooos.
H. POTTER. – Quiero que robéis a la princesa.
FANTASMA I. - ¿Qué le robo yoooooo?
H. POTTER. – Tu le robas los zapatos.
FANTASMA II. – ¿Y yo qué le roboooooo?
H. POTTER. – Tu le robas la diadema de princesa.
FANTASMA III. - ¿Y yo que hagoooooo, no le robo nadaaaaaa?
H. POTTER. – Si, tu le robas lo más importante, la sangre azul.
FANTASMA III. - ¡Me encanta chupar sangreeeeee, me encanta, me encanta, te adoro Harryyyyyyy!

(Se acercan los tres a la princesa y le quitan los zapatos, la diadema y la sangre. La forma de hacerlo lo ensayáis y como más os guste. A continuación salen los fantasmas despidiéndose de Harry con un gesto, se encienden todas las luces y aparece la princesa como desmayada)

MERLÍN. – Creo que has hecho un buen trabajo Harry, te felicito.
H: POTTER. – Vamos a comprobarlo.
MERLÍN. –  (Se acerca a la princesa) ¡Despertad princesa!   (Con voz solemne)
NARRADOR. – Cuando despertó la princesa, la fuerza de la palabra EMPATÍA la había cambiado, aunque sabía que era una princesa, notaba que era una persona más, un ser humano igual a los demás y con los mismos sentimientos. Además, y lo más importante, se sentía sensible y solidaria con los demás.
PRINCESA. - ¿Qué ha pasado? Me llamo Rosalinda. ¿Quiénes sois vosotros? (Tiende una mano para saludar a Merlín y a Harry)
MERLÍN. – ¡Bien, eso de presentarse por su nombre y no por princesa quiere decir que vuelve a ser persona! Ejem, ejem nosotros somos…, bueno yo soy Merlín y este es Harry Potter. (Se saludan)
PRINCESA. – (Mirándose los pies) No sé porqué estoy descalza. (Tocándose la cabeza)  Y tampoco tengo mi diadema de princesa.
MERLÍN. – Creo que aquí tenéis un montón de zapatos, probaros el que gustéis. (Dirigiéndose hacia Harry) Esta es la prueba fundamental de la fuerza de la empatía, vamos a ver si funciona.

(Se pone unos zapatos la princesa)

PRINCESA. - ¡Oh, estos zapatos son de Lucía! Mi doncella, es una buena chica. ¡Oh, ahora recuerdo que la castigué sin motivo a pelar cebollas!  No me quedan bien. Me probaré otros.

(Coge otros y se los pone)

PRINCESA. – ¡Oh estos son los zapatos del palafrenero! Es un buen chico pero sufre mucho porque su padre está enfermo. Y yo lo castigué también a pelar cebollas. ¡Qué mal me siento! No lo he comprendido. No me he portado bien.
MERLÍN. – Esto funciona Harry, si, la princesa ya siente y sufre como los demás. (Se pone a canturrear la canción) “Yo no sé lo que es ser tú, ni por lo que has pasado”
NARRADOR. – Efectivamente la princesa fue probándose todos los zapatos de sus sirvientes y fue sintiendo los problemas que ellos tenían. Se dio cuenta del mal que había hecho, llamó a todos y pidió perdón.  
PRINCESA. – Venid todos ¡Perdonadme, por favor! No  comprendía a las personas porque no era capaz de ver las cosas con otros ojos que no fueran los míos. Me he portado mal y de ahora en adelante intentaré compensaros lo que os he hecho sufrir. ¡Unamos nuestras manos para cantar juntos la canción de la empatía.

Cantan la canción y se termina la obra.


                                    FIN