LOS PESCADORES Y LA SIRENITA

LOS PESCADORES Y LA SIRENITA

PRESENTADOR. - ¡Buenos días a todos! Los niños y niñas de primer curso vamos a representar una obra de teatro titulada “Los pescadores y la sirenita”, esperamos que os guste y os pedimos que guardéis silencio.

NARRADOR I. – Esto era una vez dos pescadores que vivían en una casita al lado del mar. Un pescador se llamaba Mario y el otro Gonzalo. Un día la mujer de Gonzalo les dijo:

MARÍA. – Pero bueno ¿Qué hacéis ahí parados y sin hacer nada? MARIO. – Es que no tenemos nada que hacer.

MARÍA. - Pues id al mar a pescar algo que no tengo nada para prepararos la cena.

GONZALO. - ¿Y qué quieres que pesquemos?

MARÍA. – Quiero que me traigáis un kilo de sardinas.

MARIO. - ¿Y si pescamos boquerones? ¿No quieres boquerones?

MARÍA. – No, que ya estoy harta de boquerones, que la semana pasada me trajisteis boquerones todos los días.

GONZALO. – Bueno Mario vámonos a pescar sardinas.

NARRADOR II. – Los pescadores cogieron su barca y la caña de pescar y se fueron al mar Mediterráneo.

MARIO. – Ayúdame a meter la barca en el agua.

GONZALO. – Venga vamos empuja que cuesta mucho

MARIO. – Oye Yiyo ¿has traído la caña de pescar?

GONZALO. – Si. La voy a tirar a ver si pescamos algo.

MARIO. – Me parece a mí que no pican.

GONZALO. – Parece que no hay peces.

MARIO. – A lo mejor se han ido todos de vacaciones al Caribe.

GONZALO. – Un momento ¿Qué le has puesto de cebo?

MARIO. – Le he puesto un chicle que tenía en el bolsillo.

GONZALO. – Por eso no pican a los peces no le gustan los chicles.

MARIO. – Y ¿Qué le ponemos entonces?

GONZALO. – Toma ponle una bolsa de gusanitos a ver qué pasa.

MARIO. – Bueno vamos a ver si pican ahora.

GONZALO. – Parece que ya han picado tira fuerte y saca el pez a ver que es.

MARIO. - ¿Qué pez eres tú?

PIRAÑA. – Soy una piraña de mar.

GONZALO. - ¿Y para qué sirves?

PIRAÑA. – Pues para comer, todo el día estoy comiendo.

MARIO. – Quítale los gusanitos que se los come todos.

GONZALO. – Dame eso.

MARIO. – Y vete de aquí que no te queremos.

PIRAÑA. – Bueno pues me voy.

NARRADOR I. – Los pescadores echaron a la piraña y siguieron pescando para ver si picaba alguna sardina.

GONZALO. – Tira la caña otra vez, a ver si tenemos más suerte.

MARIO. – Ahí va. Anda parece que ha picado otro. A ver qué pez es.

GONZALO. - ¿Qué pez eres tú?

ATÚN. – Soy un atún es que no me veis.

MARIO. – Si ya te vemos ¿Y para qué sirves?

ATÚN. – Pues para que me metáis en una lata y me comáis en aceite.

GONZALO. – No te queremos que mi mujer nos ha dicho que le llevemos sardinas.

ATÚN. – Yo soy más rico que las sardinas y más caro.

MARIO. – Ya pero la mujer de este solo quiere sardinas.

ATÚN. – Pero si estoy más rico que las sardinas.

GONZALO. – Nada, nada, vete que no te podemos pescar.

ATÚN. – Bueno pues me voy, adiós.

NARRADOR II. – Los pescadores decidieron seguir pescando para ver si picaba alguna sardina.

GONZALO. – Venga tira otra vez la caña a ver qué pescamos ahora

MARIO. – Parece que ha picado otro.

GONZALO. – Oye tú qué pez eres.

DORADA. – Yo soy una dorada ¿es que no me ves?

MARIO. – ¿Entonces no eres una sardina?

DORADA. – ¿Qué dices? No me compares con esa pobretona, yo soy muchísimo más rica.

GONZALO. – Si serás más rica pero nosotros solo queremos pescar sardinas.

DORADA. - ¿Entonces no me queréis?

MARIO. – No, y no te pongas pesada, anda vete al mar.

NARRADOR I. – Cuando se fue la dorada los pescadores siguieron pescando.

GONZALO. – Venga tira otra vez la caña a ver qué pescamos.

MARIO. – Parece que ha picado otro.

GONZALO. – Pues sácalo a ver qué es.

MARIO. - ¿Qué pez eres tú?

ESTRELLITA DE MAR. – Soy una estrellita de mar.

GONZALO. - ¿Y para qué sirves?

ESTRELLITA DE MAR. – Para adornar el fondo del mar.

MARIO. – Pues nosotros no te podemos llevar porque hemos venido a pescar sardinas.

ESTRELLITA DE MAR. – Entonces me voy. Adiós.

NARRADOR II. – La estrellita de mar se fue y los pescadores siguieron pescando.

GONZALO. – Venga tira la caña otra vez a ver si tenemos suerte pescamos las sardinas y nos vamos.

MARIO. – Vamos a ver. Si parece que han picado otra vez.

GONZALO. - ¿Qué peces sois vosotras?

DELFINES. – Nosotras no somos peces somos mamíferos.

MARIO. - ¿Por qué?

DELFINES. – Pues porque respiramos por pulmones, no ponemos huevos y tenemos hijos como vosotros los humanos.

GONZALO. – Y ¿Cómo os llamáis?

DELFINES. – Delfines.

MARIO. – Y ¿Para qué servís?

DELFINES. – Servimos para nadar, dar saltos y jugar con vosotros si queréis.

GONZALO. – No tenemos tiempo, tenemos que pescar sardinas.

DELFINES. – Nosotras sabemos donde hay sardinas.

MARIO. – Pues ir a llamarlas y decirles que piquen para que las pesquemos.

NARRADOR I. – Los delfines se fueron corriendo a buscar sardinas para que las pudieran pescar los pescadores.

DELFINES. – Ya hemos traído sardinas, tirad la caña para que piquen.

GONZALO. – Venga Mario, tira la caña, a ver si pican.

MARIO. – Parece que han picado ya.

GONZALO. - ¿Sois sardinas?

SARDINAS. – Si somos sardinas.

MARIO. – Pues que bien, os vamos a llevar a casa para que la mujer de este haga la cena.

NARRADOR II. – Los pescadores se disponían a coger las sardinas cuando de pronto apareció un tiburón.

TIBURÓN. - ¡Alto ahí! No cojáis las sardinas porque son mías.

GONZALO. – Eso no puede ser porque las hemos pescado nosotros primero.

TIBURÓN. – De eso nada que yo soy el que manda aquí y digo que estas sardinas me pertenecen y me las voy a merendar ahora mismo.

SARDINAS. – De eso nada monada. ¡Delfines, delfines!

DELFINES. - ¿Qué queréis sardinas?

SARDINAS. – Queremos que llaméis a la sirenita y que le digáis que venga enseguida.

DELFINES. – Ahora vamos.

NARRADOR I. – Los delfines fueron nadando a por la sirenita que era la reina del mar y la trajeron.

SIRENITA. – Vamos a ver ¿qué pasa aquí?

SARDINAS. – Que los pescadores y el tiburón nos quieren comer.

SIRENITA. – Vaya, vaya y vosotras ¿Quién queréis que os coma?

SARDINAS. – Ninguno.

SIRENITA. – Pues entonces ordeno que venga el caballito de mar.

NARRADOR II. - El caballito de mar llegó cabalgando sobre las olas.

CABALLITO DE MAR. - ¿Qué queréis majestad?

SIRENITA. - Quiero que vayas a la cueva del mar donde están los tesoros y te traigas un collar de perlas muy bonito.

CABALLITO DE MAR. - ¿Queréis algo más?

SIRENITA. - Sí, quiero que trigas también un saco de algas.

CABALLITO DE MAR. - ¿Un saco de algas?

SIRENITA. - Sí, y bien grande.

CABALLITO DE MAR. - Vale, vale, voy a buscarlo corriendo.

NARRADOR I. - El caballito de mar fue corriendo a buscar lo que le había mandado la sirenita.

CABALLITO DE MAR. - Ya estoy de vuelta majestad. Aquí tenéis todo lo que me dijisteis.

SIRENITA. - Muy bien, dámelo que voy a hacer justicia.

(El caballito de mar le da las dos cosas)

SIRENITA. - En primer lugar ordeno que las sardinas queden en libertad, por lo tanto pueden irse a donde quieran.

SARDINAS. - ¡Muchas gracias majestad!

(Se van las sardinas)

MARIO. - ¿Ahora yo qué hago? Si no le llevo sardinas a mi mujer me echa de casa.

SIRENITA. - No te echa de casa porque le vas a regalar este collar de perlas que le va a encantar.

MARIO. - Es verdad le gustan mucho los collares. Muchas gracias majestad.

(Se retiran los pescadores)

TIBURÓN. - Y a mí. ¿Qué me vas a dar?

SIRENITA. - Tu te llevas el saco de algas y te las comes.

TIBURÓN. - ¡Pero si yo no como algas nunca!

SIRENITA. - Por eso mismo, ya va siendo hora de que las pruebes y si te gustan te haces vegetariano. Y colorín colorado el teatro ha terminado!

FIN